¿Por qué debería cambiar el logotipo corporativo de mi marca?

¿Por qué debería cambiar el logotipo corporativo de mi marca?

por que deberia cambiar el logotipo de mi marca

Una marca consolida su trayectoria en base a diversos pilares que le son, por otro lado, imprescindibles para sostener su actividad, uno de ellos es la imagen que proyecta a sus consumidores y potenciales clientes. La confiabilidad de una marca viene determinada, muchas veces, por su diseño web. Es el primer foco visual que atrae irremediablemente todas las miradas y que no solo hace agradable la visita o suscita el interés por comprar, sino que una web, por sí misma, es capaz de establecer un compromiso de empatía con el usuario.

Tu marca funciona, ha crecido y afrontado nuevos retos, tiene una sólida cartera de clientes y ha sabido ganarse una buena reputación en medios sociales. No obstante, hace tiempo que miras tu logotipo y notas, sin saber exactamente lo que es, que le falta algo… ¿Es hora de cambiarlo?

Si, como decimos, tu empresa se ha expandido y adoptado nuevas líneas de negocio es hora de reflexionar si el diseño del logotipo te identifica realmente, si representa a tu producto/servicio, incluso si es adecuado a tu target.  Por otro lado, puede que los comienzos marcaran ciertos sacrificios en algunas partidas.  Un diseño en manos de una persona no profesional se aprecia a simple vista y quizá sea un aspecto que te reste credibilidad, por lo que sería un buen momento para consultar con expertos.

Otro punto nada desdeñable es considerar el paso del tiempo. Los hábitos de consumo cambian, pero también los conceptos de lo que es estéticamente aceptable. Hay colores y estilos que son fácilmente reconocibles de décadas pasadas. Pulir ciertas formas, reducir colores o simplificar líneas bastan, muchas veces, para adaptarse a los cambios.

Sea cual fuere el motivo del cambio de logotipo nunca olvides que, salvo contadas excepciones, no puedes perder el elemento/símbolo que te ha representado desde siempre, pues es el que se ha fijado en la mente del consumidor, y -por otro lado-  nunca un cambio “porque sí”, sino una evolución natural y descriptiva de tu propio crecimiento y una lógica adaptación al mercado al que te diriges.

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